Está justificado que sea el videojuego más caro de todos los tiempos, y que hayan trabajado en él más de trescientas personas. Recrea toda una ciudad al más mínimo detalle, en tiempo real, y nos sumerge en una historia sobre inmigrantes, gángsters, polis corruptos etcétera al más puro estilo Training Day. No tiene nada que ver con el estilo fiestero y gamberro de los ante­riores –responsable, si recorda­mos las noticias, de la violencia juvenil, los embarazos no desea­dos y quién sabe si los ataques a Gaza-. Esta cuarta entrega es más oscura, más real y más personal.

La libertad de acción es enorme, y la inmersión a veces evoca más las palabras realidad virtual que videojuego. No es de extrañar que haya encandilado a Darren Aronofsky (guionista y director de Requiem por un Sueño, La Fuente de la Vida etcétera), de hecho tiene una puesta en escena muy cinematográfica, con secuencias intermedias cuida­das al máximo –diálogos, cáma­ras, captura de movimientos, actua­ciones…- y una historia bien hilada.

Me pregunto si podrán sacar una quinta entrega en la próxima genera­ción de máquinas. No me quiero ni imaginar los recursos necesa­rios para desa­rrollar algo así. Para mí el mejor videojuego de 2008, y el mejor hecho. Sirvan algunos trailers para atestiguarlo: