Estoy usando el ordenata de la biblioteca. En el ordena­dor de al lado, hay un individuo que parece frustrado. Está en la pantalla de entrada de Windows, mirando el monitor como si contra él jugara una partida de ajedrez telepática. ¿Sabes la clave del rollo este? Me pregunta. En conserje­ría te la dan. El hombre se va y al rato regresa, con un pedazo de papel escrito. Vuelve a teclear concentrado. Chasquea la lengua, suspira molesto, apaga la pantalla y la vuelve a encender. Se ve que no le va bien. Mira concentrado el papel, luego el monitor e intenta de nuevo. Sigue manifestando sonora­mente su molestia, y el que está al otro lado, empieza a mirarle de cuando en cuando (esta­mos en una biblioteca). ¿Cómo se hace lo del guión bajo? Le explico. Entra al fin en Windows y da un suspiro de alivio. Vuelvo a lo mío.

 Chasquidos, suspiros, mal­diciones por lo bajo… otra vez. Pero lo que más me desconcierta es eso de apagar la pantalla y volverla a enceder (es como lo de mañana será otro día pero en breve). Estos son monitores burbuja de los de antes (equipos viejos), y tienen un sonido de encendido parecido al de cuando haces salir al sable láser. Y claro, ya tiene nervioso al personal. Además se mueve mucho en el asiento, es como si le picara el culo y no se pudiera rascar. Entonces le suena el móvil, y se pone a hablar con normalidad. Alguien sisea y el hombre baja un poco la voz, pero nos ente­ra­mos de toda su vida. Si, luego recojo a los pives. Nada, la mierda esta que no funciona y me tiene hasta los cojones. Su enfermedad se contagia, y todos empiezan también a chasquear, suspirar, retorcerse en el asiento –darle al monitor no, eso sí-… ¿Podrías hacer algo menos de ruido? Le dijo uno de los que ya no le quitaba ojo, y el hombre, aún con el teléfono en la oreja, le mira, nos mira a todos, mira a la pantalla, la apaga y la vuelve a encender para asegurarse, y suelta: Pues a tomar por culo la mierda esta y todos ustedes. Luego, yendo a la puerta, le oímos decir Sí, tú también, joder.