Hasta ahora pensaba que aún le quedaba, pero al parecer una de mis piezas de música clásica favoritas ha llegado al fin al dominio público desde el primer día del presente año. Recomiendo leer la triste historia del buitreo de los derechos del popular tema. Maurice Ravel descansa hoy, si cabe, un poco más en paz.

Al menos hasta que se acerque la fecha en que Mickey entre en dominio público, que nos pondre­mos todos a temblar, claro.