Me gusta la buena ciencia ficción, pero desafortunadamente el término ciencia ficción se ha convertido en algo diferente. Para mí, comenzó con un objetivo muy noble. Los griegos poseían una mitología que hablaba de cosas universales, e inventaron historias y dioses, no realmente porque les preocuparan los dioses sino que en mi opinión intentaban entender el mundo gracias a las metáforas. Y para mí, esto es para lo que nació la ciencia ficción con La Máquina del Tiempo de H.G Wells o 20.000 leguas de viaje submarino de Julio Verne. La ciencia ficción era el camino o proceso más corto para convertir a los personajes en lo que necesitaban ser para tomar las elecciones que debían tomar. Ahora creo que se ha convertido en una especie de moda. Obtienes alienígenas, rayos láser, explosiones, efectos especiales, y se recuerda como ciencia ficción. Por eso evito utilizar el término ciencia ficción, ya que me gusta la buena, y no todo es bueno.
Max Payne fue un videojuego de acción aparecido a finales de los noventa, muy cinematográfico y a la vez narrado con un estilo de cómic similar al que se vería en películas como Sin City. Si aquella película era fiel al cómic, esta, protagonizada por Mark Walhberg, parece que va a serlo tanto o más del videojuego. Si no, vean, vean…
Da gusto ver terminar una serie a un ritmo natural, sin estiramientos ni cancelaciones:
Esperemos que la cuarta temporada sea tan buena como la tercera. Según Edward James Olmos (Adama), el final de la serie es “feo, no es un final feliz”.
Hace tiempo, en otra encarnación del blog, comenté un documental sobre la primera adaptación cinematográfica del clásico de H.G Wells “La máquina del tiempo”, que aquí llegó con el título de “El tiempo en sus manos”. En él se incluía un pequeño corto rodado décadas después de aquella película, en 1993, en el que el personaje protagonista y su amigo Filby se reencuentran mucho tiempo después de los acontecimientos del film, como de hecho hicieron los actores que los interpretaron, pues son los mismos. Ahora se puede ver íntegro:
Ambos actores siguen en activo. Al que interpreta a David Filby se le pudo ver haciendo un pequeño cameo en la adaptación de 2002 (42 años después de la primera película).
Lo puse en anteriores versiones del blog, pero quiero recuperarlo puesto que sigue actualizándose. Se trata de una serie de posts del foro de cine de Meristation en el que un historiador desmenuza las verdades y mentiras e intereses subyacentes de las premisas de muchas películas históricas, para su posterior debate, redactado de forma amena y desenfadada. Muy recomendable:
Se ha convertido en una de mis series preferidas, a pesar de consistir sólo en dos temporadas (la primera de doce capítulos, la segunda de diez). Coproducida por la HBO (Los Soprano) y la BBC, Roma muestra las entrañas del imperio desde la antesala del ascenso de Julio César al poder, a la de su hijo adoptivo, César Augusto, pasando por todo tipo de guerras e intrigas. Destacaría particularmente dos cosas, primero lo bien que está hecho todo para ser una serie (no en vano es la más cara hasta la fecha) y segundo, y quitando algunas licencias históricas que afectan sobre todo a los personajes secundarios, todo está tratado con gran autenticidad: Desde la recreación de la Roma del poder a la de las calles más marginales y su modo de vida (que normalmente apenas se cubre en la pantalla).
Esto se ve reforzado por el hecho de que esta serie no es otro teen-show, ni intenta reemplazar aspectos morales y culturales de la época por los nuestros para ser políticamente correctos, cosas particularmente notables en el tratamiento del sexo, la violencia y las motivaciones de los personajes, lo que le da, si cabe, más autenticidad.
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