cine

En la Ágora

Sabía que la película me iba a gustar (a mí me encanta el mundo clásico y la astronomía) pero aún así, tenía mis reticencias. Mucha gente se ha quejado de que es lenta. Bien, tras verla, yo no entiendo si la gente ha terminado de asimilar Transformers 2 como el ritmo que una película debe tener, o qué, pero no se me hizo lenta en ningún momento ni se me ocurre cuándo podría serlo. ¿Cuando habla de astronomía? ¿De teo­logía? ¿De historia? Quien sólo quiera entretenimiento pasará mejor el rato, sin duda, con Troya o Gladiator, pero decir que Ágora es lenta…

La película se apoya en dos pila­res bási­cos (aunque sólo se hable de uno). La crítica al fundamentalismo religioso es el primero, nítida­mente reflejado y con algunas tomas ejempla­res a las que no hace falta ni ponerles música: la cámara del revés en la biblioteca y las “hormi­gas” desmontándolo todo. Refleja el choque entre dos formas de ver el mundo, la división entre los que buscan la verdad y quienes la quieren imponer.

Al salir del cine me ha hecho gracia recordar los comenta­rios acerca de que se ceba con el cristianismo en la red, mi novia incluso sacó el tema porque se extrañó tanto como yo. El cristianismo tiene más presencia en la película porque se muestra su alzamiento, pero en absoluto sale peor parada que sus contrapartidas pagana y judía, ni siquiera son los cristianos quienes tiran la primera piedra. En la película se muestra el mal del fundamentalismo religioso en general. ¿Por qué convertir entonces a los cristianos en mártires de la ira del director, como aquí, aquí, aquí o aquí? Porque a pesar del trato correcto, hay quien se alarma porque en un producto de masas no aparezca el cristianismo extendiéndose con la predica­ción de la paz y el amor precisa­mente. De ahí la sempiterna (aunque limitada a fieles que pudie­ran ver removidas sus conciencias al ver el film, pues no pueden convencer a más) propaganda anti-Ágora desde la derecha cristiana en este país.

También me hacen gracia los argumentos infantiles, tipo que es una manipula­ción porque no todo es fiel a la historia. Lo es en la mayoría de lo que sabe­mos, y dramatiza, como película que es, en la que no sabe­mos. Una de las críti­cas más tontas (por simple e irrelevante) y más repetidas en ese aspecto tiene que ver con la edad de Hipatia, algunos hasta poniéndola cerca de los setenta años. Huelga decir que una protagonista así sería un suicidio comercial, y que no hay que ser anti-cristiano (anti-católico dicen ellos para ponerse más estrellas) para cambiar ese detalle. No es muy distinto que quejarse de que los personajes de una peli histórica luzcan dientes blancos como la leche, ¡oh, manipula­ción! Pero ellos pecan de lo mismo aquí. La edad de Hipatia no es un dato cierto, y su vida podría haber acabado tanto con sesenta como con cuarenta y cinco. Rachel Weisz, es una señora actriz de treinta y nueve años, por cierto, y en la película hay un salto temporal en el que ella sale más avejentada que en su perfil del póster de la película, que parece ser lo único que han visto algunos de los que la critican. Por otro lado, ninguno de los cambios critica­dos dejan peor a los a los cristianos (algunos de hecho, los han dejado mejor, si la muerte de Hypatia se reflejara como nos cuenta la historia, ríete de La Pasión). Es decir, han ido con el automático puesto con lo de que la película es anticristiana en general, algunos hasta recorren la red a dejar sus comenta­rios de este tipo sin nisiquiera haber visto la película. Algo que precisa­mente tras verla, da que pensar.

El otro pilar básico de la película (sepultado por el intere­sado debate sobre el primero), es la alegoría a favor de la razón, la ciencia y el librepensamiento. Amenábar juega con los conocimientos astronómi­cos de Hipatia para mostrar­nos cómo llegar al heliocentrismo ya desde la antigüedad, como Eratóstenes descubrió antes que ella el diámetro de la esférica Tierra con presición, sólo pensando y desa­fiando los conocimientos previa­mente adquiridos. Esa forma de progresar en el conocimiento del mundo que nos rodea, queda magnífica­mente reflejado en la respuesta que da Hipatia a un obispo cristiano que intenta convertirla:

Tú no cuestionas lo que crees. No puedes. Yo debo.

La inclusión de bellísimos parajes astronómi­cos no es casualidad, el germen de esta película es la astronomía. Amenábar pensó en un principio de hecho hacer una película sobre Newton o Galileo. También se refleja en los magnífi­cos planos de La Tierra desde el espacio, estampando en la cara con esa brutal humildad que puede dar la astronomía con sólo unas imágenes, el verdadero lugar y la verdadera importancia de los seres humanos, sus pajas mentales y sus disputas.

Comenta­ría como aspecto negativo, los saltos bruscos en varios momentos del montaje. Y es que a la película le dieron un mordisco de cincuenta minutos de metraje, y tramas como la de Davo se notan particular­mente castiga­das por este corte. Espero que se publique una versión extendida. Sólo por la magnífica recrea­ción de la vida en la Alejandría de la época, y sus choques culturales y religio­sos, merece la pena.

Sé que se ha dicho mucho, pero en este caso para mí no es un tópico. Esta es una película valiente, no sólo por enseñar lo que enseña en un mundo cada vez más enrarecido que se aproxima aterradora­mente a algunas de las cosas que muestra Ágora (como las teocracias islámi­cas, o los intentos para que la biblia entre en cla­ses de ciencias en potencias democráti­cas como Esta­dos Unidos), sino por el valor de Amenábar al crear la mayor superproducción cinematográfica española sobre pila­res tan poco comerciales como la crítica al fundamentalismo religioso (y no sólo el islámico, como hacen otros), convertir a una mujer en protagonista fuera de los géne­ros en los que comercial­mente suele funcionar (y con personajes masculinos no especial­mente brillantes en compara­ción), y que encima (en un país que en cada legislatura mal­trata más la libre investiga­ción) haga un alegato a favor de la ciencia y la razón, la principal víctima del cine en nuestros días.

Me parece una película que trasciende al entretenimiento. Es necesaria. Le deseo el mayor de los éxitos.

Miniserie con actores de Broken Saints (teaser)

Hace años, en otra itera­ción del blog, hablé de Broken Saints, una serie de ani­ma­ción en flash que triunfó en Internet allá por 2001. Años más tarde sus crea­dores la rehicieron con mayor calidad para un lanzamiento en DVD. Era una serie de doce horas bastante peculiar, diferente, bizarra, atrevida, original, profunda. Para no ser un producto de entretenimiento mata-horas, ha gene­rado legiones de fans apasiona­dos. No voy a hacer una crítica otra vez, pero quien quiera puede echar un vistazo a las críti­cas de usua­rios de Amazon o IMDB.

El caso es que después de tantos años, el crea­dor de la serie, Brooke Burgess, está buscando financia­ción para terminar el piloto de una mini serie con actores reales de Broken Saints, con una dura­ción estimada de trece horas, para ser estrenada en 2010. Para abrir boca han creado un teaser que respeta el estilo de cómic ani­mado del original:

Odisea en el espacio (BBC)

Se trata de una coproducción de la BBC y Discovery Channel que narra el hipotético viaje de unos astronautas por el sistema solar, con exquisito rigor científico. Un docudrama tan entretenido de ver como una película, en el que vemos los desa­fíos técni­cos, físi­cos y psico­lógi­cos de los viajes espaciales de larga dura­ción, con especial hincapié en los peligros del espacio. Todo acompañado de unos excelentes efectos especiales y puesta en escena.

Como si hubiera ocurrido, oiga.



Cultura y entretenimiento

Leyendo la entrada “Ministerio de Entretenimiento” del blog de Ángel Maria Herrera, me he acordado de la discusión sobre el valor que la gente le da a la cultura.

A menudo la industria, por ejemplo hablando del cine, habla del poco valor que le da la gente refiriéndose a la remunera­ción económica. Si pagas amas la cultura, si no, la desprecias. Los anuncios antipirate­ría de la industria van en tal sentido. De esa ecua­ción no voy a hablar ni falta que hace, además el consumidor está al final de la cadena, y tal vez debe­ría­mos hablar del valor que se le da a la cultura al comienzo de ella.

El entretenimiento ha sido parte de la cultura desde tiempos ancestrales. Sin embargo, hoy la mal llamada “industria cultural” basa su negocio (un enorme porcentaje de él) en el entretenimiento sin más. En que la gente mate su tiempo. Y, eh, es un modelo de negocio como otro cualquiera, pero si masiva­mente venden soluciones para matar el tiempo, no pueden escandalizarse luego porque cuando hay crisis o suben los precios de las entra­das la gente busque otra manera de pasar el rato. Si venden entretenimiento, sus productos se vuelven tan relevantes como un parchís, un dominó, una merendola, un bar…  y no pueden quejarse de que la gente no valore la cultura por ello. Peor, termina­rán convenciendo al público de que lo único para lo que sirven esos medios es para entretener, y eso sí que es peligroso.

¿Quién fomenta entonces que no se valore la cultura?

El valor se debe empezar fomentando desde el comienzo de la cadena, no esperar a ver si surge del final.

Publicado Celtx 2.0

Ya he hablado alguna vez de este magnífico programa, que ahora llega en su versión 2.0 con un montón de novedades. Celtx es un programa abierto y gratuito para la planifica­ción de guiones de tv, cine o teatro, cómics, y novelas entre otras cosas. Permite la gestión de personajes, líneas de tiempo, eventos, storyboards etcétera. Está disponible para Windows, Mac y Linux, y tienen en prepara­ción una versión para los Eeepc (linux). También han colgado un tour en vídeo presentando las distintas característi­cas del programa.

Emulación universal para salvaguardar la información

Me entero via Microsiervos de que está en marcha un proyecto europeo para crear un emula­dor universal que salve del implacable paso del tiempo a numero­sas obras digitales –todo tipo de multimedia, desde imágenes a páginas web, pasando por videojuegos-, almacena­das en formatos que ya han pasado a la historia. Ahora que no se para de hablar de los ebooks, y de qué ocurre cuando un formato –por razones técni­cas o comerciales– queda caduco, esta es una estupenda noticia.

Ojalá sea de acceso público, cada vez se cambia de formato más rápido y se quedan más obras por el camino. Hablando de cine, por ejemplo, al DVD no llega­ron muchas películas que salieron en VHS (bendito emule). El formato Blu-Ray promete durar aún menos que el DVD –lo que implica a su vez otro chorro de películas que se habrán quedado en DVD y no darán el salto-, y mucha gente se está encontrando en la situa­ción de comprar en alta definición las mismas películas que ya tenía en DVD. Según Sony es enorme­mente probable que el Blu-Ray sea el último formato físico de reproducción de películas, y lo siguiente sea directa­mente la transferencia de datos. ¿Qué ocurrirá entonces con los formatos?

Shane Carruth sobre la ciencia ficción

Me gusta la buena ciencia ficción, pero des­afortunada­mente el término ciencia ficción se ha convertido en algo diferente. Para mí, comenzó con un objetivo muy noble. Los griegos poseían una mito­logía que hablaba de cosas universales, e inventa­ron historias y dioses, no real­mente porque les preo­cupa­ran los dioses sino que en mi opinión intenta­ban entender el mundo gracias a las metáforas. Y para mí, esto es para lo que nació la ciencia ficción con La Máquina del Tiempo de H.G Wells o 20.000 leguas de viaje submarino de Julio Verne. La ciencia ficción era el camino o proceso más corto para convertir a los personajes en lo que necesita­ban ser para tomar las elecciones que debían tomar. Ahora creo que se ha convertido en una especie de moda. Obtienes alienígenas, rayos láser, explosiones, efectos especiales, y se recuerda como ciencia ficción. Por eso evito utilizar el término ciencia ficción, ya que me gusta la buena, y no todo es bueno.

Shane Carruth, director y guionista de Primer,

en una entrevista de la francesa dvdrama.

El tiempo en sus manos (La máquina del tiempo)

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Hace tiempo, en otra encarna­ción del blog, comenté un documental sobre la primera adapta­ción cinematográfica del clásico de H.G Wells “La máquina del tiempo”, que aquí llegó con el título de “El tiempo en sus manos”. En él se incluía un pequeño corto rodado déca­das después de aquella película, en 1993, en el que el personaje protagonista y su amigo Filby se reencuentran mucho tiempo después de los acontecimientos del film, como de hecho hicieron los actores que los interpreta­ron, pues son los mismos. Ahora se puede ver íntegro:
Ambos actores siguen en activo. Al que interpreta a David Filby se le pudo ver haciendo un pequeño cameo en la adapta­ción de 2002 (42 años después de la primera película).

El cine y la historia

Lo puse en ante­riores versiones del blog, pero quiero recuperarlo puesto que sigue actualizándose. Se trata de una serie de posts del foro de cine de Meristation en el que un historia­dor desmenuza las verdades y mentiras e intere­ses subyacentes de las premi­sas de muchas películas históri­cas, para su pos­te­rior debate, redactado de forma amena y desenfadada. Muy recomendable:

  1. Buenas noches y buena suerte
  2. El Código da Vinci
  3. El Rey Arturo
  4. Egipto y el Antiguo Testamento
  5. El Reino de los Cielos y las cruzadas
  6. Los Piratas del Caribe y otros Mares
  7. Alatriste
  8. Alejandro Magno
  9. Gladiator
  10. APOCALYPTO
  11. Los vikingos en el cine
  12. Elizabeth, La Edad Dorada
  13. La tumba de Jesús (el documental de James Cameron)

Si me dieran diez céntimos cada vez que…