astronomía

Cinco años en Marte

Pulverizando todas las predicciones, los rovers de la NASA Spirit y Opportunity llevan ya cinco años recorriendo el planeta rojo, y prometen seguir haciéndolo más tiempo (aunque ya están un poco mal­trechos), eso sí). La agencia espacial ha lanzando este vídeo celebrando tan importante aniversa­rio:


Programa canario de ciencia y tecnología

Galaxias y Centellas es un programa de radio donde la ciencia y la tecno­logía son las protagonistas. Cada martes a las 21:00 H. y desde las ondas de Canarias Radio – La Autonómica, acerca­re­mos a nuestros oyentes al maravilloso mundo de los descubrimientos, las expediciones, los experimentos y el conocimiento.

Los programas se pueden descargar en su página web, ya llevan dos y son muy intere­santes (y con un poquito de humor). Espero que sigan así.

Enlace a los dos prime­ros programas:

Programa 1

Programa 2

2009: Año Internacional de la Astronomía

Trailer:

Una noche en el IAC

Ano­che tuve la suerte de estar de visita en las instala­ciones del Instituto Astrofísico de Canarias, en Izaña. Pudimos contemplar el ocaso del Sol en el Teide, sobre el mar de nubes, con una atmósfera cristalina a dos mil cuatrocientos metros de altitud (cansaba hasta respirar).

El grupo en el que entré tuvo acceso a un telescopio algo viejuno que se mantiene sobre todo para uso del alumnado, muy bien avenido pese a todo. Vimos varias cosillas, cúmulos globula­res, nebulo­sas (la de la lira fue impactante), y lo que más me llamó la atención, Júpiter. No se veía como en una foto de sonda, claro, pero no andaba muy lejos. Si bien el color era algo más pálido, se reconocía perfecta­mente los ani­llos de nubes de distintos tonos y la gran mancha roja que acaparaba el grosor de una de los más grandes. A su alrededor, ya como puntos de luz, tres de sus lunas más brillantes.

Lamentable­mente fue imposible sacarle una foto con un mínimo de calidad a través del telescopio.

Testimonio gráfico:

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No somos ná”

 

Una estrella cuarenta veces más grande que nuestro Sol, ha estallado en una explosión de tal magnitud que se ha podido ver a simple vista desde nuestro planeta. O más bien habría que decir que explotó hace unos siete mil quinientos millones de años (tal es la distancia en años luz de nosotros), y que ahora es cuando lo hemos podido ver.

Cosas del diferido: explotó antes de que nuestro planeta existiera, y ahora hemos podido ser testigos de que una vez esta estrella existió y murió, ani­quilando cualquier sistema planeta­rio que pudiera tener (y a su vez la vida que albergase). Cosas como estas nos recuerdan lo grande que es el cosmos, tamaño tan a menudo trivializado en la ficción donde los extraterrestres se dan garbeos por aquí como si tal cosa.

Quién sabe si cuando esa estrella mediana y estándar a la que llama­mos Sol haga lo propio y nos reviente en la cara, otra inteligencia (que tal vez aún no existe) lo perciba y se pregunte también por nosotros.

Ojos en Marte

Foto de nuestro planeta y su satélite tomada desde la órbita marciana reciente­mente por la Mars Reconnaissance Orbiter:

tierra.jpg

Y al mirar a través del espacio con instrumentos e inteligencias con los que apenas si hemos soñado, ven a sólo treinta y cinco millones de millas de ellos una estrella matutina de la esperanza: nuestro propio planeta, mucho más templado, lleno del verdor de la vegeta­ción y del azul del agua, con una atmósfera nebulosa que indica fertilidad y con amplias extensiones de tierra capaz de sostener la vida en gran número.

H.G Wells, “La Guerra de los Mundos” (1898)