Archivos de Febrero, 2008

Nos dejan” — Crónicas desde el infierno

Ese es el título de mi último trabajo, una novela online por entregas de actualiza­ción semanal que también puede ser escuchada en formato podcast.

La premisa ini­cial: veinte personas atrapa­das en una isla cuyo volcán amenaza con erupcionar violenta­mente. Como decían en “Stars­hip Troopers”… ¿Desea saber más?

Verdadera imagen del debate electoral

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Y de sus consecuencias:

 

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 País…

Conceptos de vida emocionante

angry_old_woman.jpgLo veo cada vez que voy al supermercado, y seguro que quienes lean esto y pasen habitual­mente por luga­res de esa calaña me dan la razón. Con toda la compra en el carro, la cesta o los brazos, te dispones a pagar (aquel día sólo era el pan). Es por la mañana, con amplia presencia femenina de avanzada edad. A la misma distancia del mostra­dor pero en el extremo opuesto se encuentra una señora mayor con sus bártulos, que presumible­mente también ha terminado por allí. Se percata de tu presencia, y mirando intermitente­mente a la cajera y a ti, ceja en alto, ata cabos. La cola para pagar es larga, y nadie desea pasar allí más tiempo del estricta­mente necesario.

Alguna fuerza oculta se apodera de ella y emprende entonces una carrera de fondo visceral, elemental, en plan ella o yo: un puesto más atrás en la cola puede suponer la muerte por ina­nición (y no es broma, sobre todo porque tienen tres cajas pero sólo suelen dejar a una dependienta). Soy más rápido sin tener que esforzarme, pero la gente se abre más fácil­mente a su paso. Sorpresiva­mente, y ahí me cogió bien, le entra un repentino sobre­esfuerzo al transportar su cesto verduril y pide ayuda al tipo del final de la cola, de forma que aunque yo ya iba más cerca, el amigo ya le estaba dejando su cesta justo tras de sí. Osea, sin haber llegado ella ya tenía clavada la bandera. Cuando la super­abuela en cuestión llegó, lo hizo entre suspiros parecidos a estertores de muerte, agradeciendo al hombre el haberle llevado la cesta, y echando un vistazo furtivo a mis pies, no fue­ran a cruzar la imaginaria línea que ya existía entre nosotros.

Pero hete aquí que el hombre también se percató de que mientras ella (y los siguientes) llevaba bulto, yo tan sólo agarraba una bolsita con tres panes. Es de costumbre en el super solidarizarse con quien lleva poca cosa en la cola. Así pues, y dando por sentado que la super­abuela estaba deacuerdo, el colega me hace señas para que pase con la bolsa por delante de él. Al darse cuenta, a la entrañable señora se le corta de cuajo el resuello acele­rado que llevaba, soltando un “pasa miniño” perfecta­mente canjeable por un pisotón o una zancadilla. Al volver la mirada cuando salía de allí, la señora fulminaba con los ojos a la que le precedía en la cola, que estaba amenazadora­mente colocada en diagonal, casi a su lado.

Moraleja: la vida del jubilado es aburrida, por lo que las emociones fuertes pueden aparecer en cualquier parte. Tú pien­sas que vas a comprar el pan, pero real­mente participas en una batalla campal por tu supervivencia en la que no sabes nada. Aquel día tuve suerte. Nunca te interpongas entre una persona mayor con determina­ción y su objetivo.

Los astronautas también hacen el gamba

Igual­mente tienen derecho. Y como en La Tierra, cuando haces el gamba en La Luna también te puedes dar un ostión (a cámara lenta, eso sí). Y es que andar a un sexto de nuestra gravedad puede ser un deporte de riesgo (extraído del documental For All Mankind):

El fin de la hegemonía del dólar”

ron.jpgAsí se llama un discurso de Ron Paul, un congresista estadounidense, que llama la atención por su sinceridad (particular­mente para haber sido candidato republicano, aunque testimonial) sobre temas que al otro lado del charco tocan la vena sensible (por lo de la imagen nacional).

El original está en inglés, pero Diego Calleja lo ha traducido íntegra­mente, y recomiendo su completa lectura. Quisiera, no obstante, señalar algunas partes relativas a acontecimientos recientes:

Hace cien años se conocía como “diplomacia del dólar”. Después de la Segunda Guerra Mundial, y especial­mente desde la caída de la Unión Soviética en 1989, esa política evolucionó hacia la “hegemonía del dólar”. Pero después de todos estos años de éxito, el predominio de nuestro dólar está llegando a su fin.

Para resolver los problemas crea­dos artificial­mente por un profunda­mente defectuoso sistema moneta­rio y económico, se recurre al proteccionismo, a la fija­ción de los tipos de cambio, a las tarifas punitivas, a las sanciones de motivos políti­cos, a las subvenciones a corpora­ciones, a la gestión del comercio internacional, al control de precios, al control de los tipos de inte­rés y de los sala­rios, a los sentimientos súper-nacionales, a las amenazas de fuerza e incluso a la guerra.

…la rela­ción dólar/petróleo ha de ser mantenida para mantener al dólar como la moneda principal. Cualquier ataque a esta rela­ción será desa­fiada por la fuerza – como ya lo ha sido.

En Noviembre del 2000, Sadam Hussein empezó a pedir Euros por su petróleo. Su arrogancia era una amenaza para el dólar; su carencia de poder militar no era una amenaza. En la primera reunión de gabinete de la nueva administra­ción en el 2001, según informó el Secreta­rio del Tesoro Paul O’Neill, el tema principal fue como librarse de Sadam Hussein – aunque no había ninguna evidencia de que fuera una amenaza para nosotros. Esta profunda preo­cupa­ción por Sadam sorprendió a O’Neill.

En la actualidad es de dominio común que la reacción inmediata de la administra­ción después del 9/11 giró en torno a como podían conectar a Sadam Hussein con los ataques, para justificar una invasión y derrocar al gobierno. Aunque no había ninguna conexión con el 9/11 ni evidencias de armas de destrucción masiva, se generó apoyo público y congresista mediante la distorsión y la tergiversa­ción de los hechos para justificar el derrocamiento de Sadam Hussein.

En 2001, el embaja­dor venezolano en Rusia habló del cambio a Euros de Venezuela para todas sus ventas de petróleo. En un año hubo un intento de golpe de estado contra Chávez, al parecer con ayuda de nuestra CIA.

Ahora, se están haciendo nuevos intentos contra del sistema petrodólar. Irán, otro miembro del “eje del mal”, ha anunciado sus planes de abrir una bolsa de petróleo en Marzo de este año. Adivinen que, las ventas del petróleo serán en Euros, no dólares.

Gran parte del coste de la Guerra del Golfo Pérsico en 1991 fue asumida por muchos de nuestros amables alia­dos. Eso no ocurre hoy. Ahora, más que nunca, la hegemonía del dólar –su dominancia como la moneda de reserva mundial– es requerida para financiar nuestros gigantescos gastos milita­res. Esta guerra sin fin de $2 billones de dóla­res debe ser pagada de algún modo. La hegemonía del dólar proporciona el vehículo para hacerlo.

En su mayor parte las verdade­ras víctimas no se ente­ran de como pagan las facturas. La licencia para crear dinero de la nada permite pagar las facturas mediante la infla­ción de precios. Los ciudadanos norte­americanos, como también los ciudadanos medios de Japón, China y otros países sufren la infla­ción de precios, que es el “impuesto” que paga nuestras aventuras militares.

Podría­mos disfrutar de “pan y circo” como hacían los romanos, pero su oro final­mente se acabó y la incapacidad de Roma de continuar el saqueo de las naciones conquista­das puso fin a su imperio.

Lo mismo nos ocurrirá a nosotros si no cambia­mos nuestros métodos. Aunque no ocupa­mos países extranje­ros para saquear­los directa­mente, hemos extendido nuestras tropas en 130 naciones del mundo. Nuestro intenso esfuerzo de extender nuestro poder en el rico en petróleo Oriente Medio no es una coincidencia. Pero a diferencia de la antigüedad, no declara­mos la posesión directa de los recursos naturales – simple­mente insistimos que pode­mos comprar lo que que­ra­mos y pagarlo con nuestro propio dinero de papel. Y cualquier país que desa­fíe nuestra autoridad lo hace con un gran riesgo.

Una vez más el Congreso se ha creído la propaganda de la guerra contra Irán, como lo hizo contra Iraq. Se hacen ahora alega­ciones para atacar Irán económica­mente, y militar­mente si es preciso. Esos argumentos están entera­mente basa­dos en las mismas fal­sas razones que la des­afortunada y costosa guerra de Iraq.

La preo­cupa­ción por que el petróleo se venda solo en dóla­res explica nuestra voluntad de soltarlo todo y enseñar a Sadam Hussein una lección por su desa­fío al pedir Euros por su petróleo.

Y una vez más hay un urgente llamamiento a sancionar y amenazar con fuerza a Irán justo cuando Irán está abriendo un nuevo mercado petróleo con todas las transacciones en Euros.

Usar la fuerza para obligar a la gente a aceptar dinero sin valor real solo funciona a corto plazo. En última instancia conduce a los trastornos económi­cos, tanto nacionales como internacionales, y siempre termina con un precio que hay que pagar.

Recomiendo nueva­mente la lectura completa.

El cine y la historia

Lo puse en ante­riores versiones del blog, pero quiero recuperarlo puesto que sigue actualizándose. Se trata de una serie de posts del foro de cine de Meristation en el que un historia­dor desmenuza las verdades y mentiras e intere­ses subyacentes de las premi­sas de muchas películas históri­cas, para su pos­te­rior debate, redactado de forma amena y desenfadada. Muy recomendable:

  1. Buenas noches y buena suerte
  2. El Código da Vinci
  3. El Rey Arturo
  4. Egipto y el Antiguo Testamento
  5. El Reino de los Cielos y las cruzadas
  6. Los Piratas del Caribe y otros Mares
  7. Alatriste
  8. Alejandro Magno
  9. Gladiator
  10. APOCALYPTO
  11. Los vikingos en el cine
  12. Elizabeth, La Edad Dorada
  13. La tumba de Jesús (el documental de James Cameron)

El virus de la biblioteca

Estoy usando el ordenata de la biblioteca. En el ordena­dor de al lado, hay un individuo que parece frustrado. Está en la pantalla de entrada de Windows, mirando el monitor como si contra él jugara una partida de ajedrez telepática. ¿Sabes la clave del rollo este? Me pregunta. En conserje­ría te la dan. El hombre se va y al rato regresa, con un pedazo de papel escrito. Vuelve a teclear concentrado. Chasquea la lengua, suspira molesto, apaga la pantalla y la vuelve a encender. Se ve que no le va bien. Mira concentrado el papel, luego el monitor e intenta de nuevo. Sigue manifestando sonora­mente su molestia, y el que está al otro lado, empieza a mirarle de cuando en cuando (esta­mos en una biblioteca). ¿Cómo se hace lo del guión bajo? Le explico. Entra al fin en Windows y da un suspiro de alivio. Vuelvo a lo mío.

 Chasquidos, suspiros, mal­diciones por lo bajo… otra vez. Pero lo que más me desconcierta es eso de apagar la pantalla y volverla a enceder (es como lo de mañana será otro día pero en breve). Estos son monitores burbuja de los de antes (equipos viejos), y tienen un sonido de encendido parecido al de cuando haces salir al sable láser. Y claro, ya tiene nervioso al personal. Además se mueve mucho en el asiento, es como si le picara el culo y no se pudiera rascar. Entonces le suena el móvil, y se pone a hablar con normalidad. Alguien sisea y el hombre baja un poco la voz, pero nos ente­ra­mos de toda su vida. Si, luego recojo a los pives. Nada, la mierda esta que no funciona y me tiene hasta los cojones. Su enfermedad se contagia, y todos empiezan también a chasquear, suspirar, retorcerse en el asiento –darle al monitor no, eso sí-… ¿Podrías hacer algo menos de ruido? Le dijo uno de los que ya no le quitaba ojo, y el hombre, aún con el teléfono en la oreja, le mira, nos mira a todos, mira a la pantalla, la apaga y la vuelve a encender para asegurarse, y suelta: Pues a tomar por culo la mierda esta y todos ustedes. Luego, yendo a la puerta, le oímos decir Sí, tú también, joder.

Cuatro años…

…en Marte. Es lo que llevan ya los pequeños rovers de la NASA Spirit y Opportunity. Para celebrarlo, una panorámica completa del cráter Victoria (puedes navegar por ella con el ratón, y hacer zoom con la rueda):

Imagen en altísima resolución (37 mb).